Escrito por Óscar de Marcos

En esa situación, la Real, tendrÃa que recortar el tiempo de partido como fuese, asà que apareció el servicio medico en pleno. Miguel Mari Echevarren y Juan Mari Anza saltaron al terreno de juego para atender a un jugador donostiarra que, aparentemente, habÃa quedado lesionado. Los galenos tenÃan como costumbre sacar todo el material de la maleta medica para perder tiempo si era necesario. Como he contado, el empate nos bastaba para conseguir el añorado ascenso, asà que era buena ocasión para mostrar y ordenar toda suerte de cataplasmas, vendajes y material medico. Anza llego a sacar incluso una navaja "por si acaso" debÃa cortar el esparadrapo. En esa ocasión, el arbitro, un andaluz con casi tanta gracia como mi buen amigo Pepe-Koete, al ver la navaja le dijo: "Encima, no querrá usted darle de merendar al niño...". como habéis visto, el médico y el masajista también "jugaban" con la Real.
Mi gran amigo Pedro GarcÃa Bilbao, en su novela "Fuego sobre San Juan", narra lo que es una ucronÃa. Un juego con la historia en el que, cambiando pequeños hechos históricos nos da un gran cambio global. ¿qué hubiese pasado si en Vitoria hubiésemos tenido a Miguel Mari Echevarren y Juan Mari Anza en el cuerpo medico? A partir de aquà podrÃamos desarrollar todos los cambios que nos imaginemos en la historia de nuestro club, pero lo que es claro, es que nada hubiese sido lo mismo, al igual que si en esa ocasión del 23 de Abril de 1966, al gran Juan Mari Anza, no le diera por volcar todo su botiquÃn sobre el terreno de juego del municipal de Puertollano.



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